viernes, 7 de marzo de 2008

VIII.- No Corras

Aquel día estaba todo completamente oscuro, era el comienzo de un nuevo año, y como dicen "Año nuevo, vida nueva".

Yo nunca lo creí y jamás lo creeré, es decir tu vida la vienes formando desde que naciste no tiene porque ser nueva, no tendría un buen sentido. Cuando salí a hacer mi habitual recorrido nocturno en compañía de mi más fiel amigo, sonó mi teléfono celular.

-¿Quién diablos será?- susurré -¿Hola?-
-Hola- su voz sonaba preocupada, asustada.
-¿Con quién hablo?-
-Por favor necesito tu ayuda-
-Pero si no quien eres como puedes necesitar mi ayuda-
-Te estaré esperando en la estación de metro Pedro de Valdivia-

La llamada se había terminado, y una fría ventisca paso por mi lado, sabía que algo no iba bien, miré a mi amigo por instinto y sabia que mi labor era seguirlo una vez se puso en marcha hacia aquella conocida estación de metro.

Algo raro sucedía el metro estaba desierto, y actualmente eso no ocurre. Subí el cuello de mi chaqueta y me encaminé hacia el subterráneo. Ahí estaba sentada en la vía esperando el momento de su muerte.

-¡Nooo!- Un extraño sentimiento de protección y de cariño me impulsaron a gritar-
-Ya no puedo vivir un momento más- dijo entre lagrimas-
-Solo te pido que salgas de ese lugar y de esa manera hablemos, quizás todo sea mejor-
-No me obligues a salir por que no lo haré-
-Si que lo harás- Grité de manera brusca para mi propia sorpresa-

Me lancé a su lado y la tome en mi brazos mientras me daba golpes para que la soltara.

-Vamos quédate tranquila, por favor- mi voz sonó calmada y entre susurro - ¿Que sucede?-
-Sucede que estoy sola en este mundo- nuestras miradas se cruzaron pues ambos sabíamos que el destino nos puso el uno al otro en el camino.
-Pero mi número telefónico, ¿de dónde lo obtuviste?-
-Me lo dio una paloma blanca ella dijo que me podías ayudar a salir de este estado- mi mirada mostró sorpresa
-Eres especial ¿lo sabías?-

Salió corriendo, pero no fui capaz de encontrarla. los días siguientes no daba señales de vida, no había caso.

-¡¿Dónde estás?!- Grité al vacío.